Sobrepuesto de la peste
la del polvo al paladar
se prometió no aflojar
aunque cueste lo que cueste.
Resistió el viento del este
el canto de las sirenas
la música de sus venas,
la del mundo y su comparsa.
Hoy vive sano su farsa
y arrumbado con sus penas.
(*) Gustavo Ibaldi y Pablo Jofré
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