Tres esquinas fueron tuyas
entre Cramer y Pedraza
Calamar de pura raza
que esquivaste las patrullas
y atajaste aleluyas
del mentón de un gran amigo.
Tío viejo yo te sigo
aprendiendo a amortizar
con cariño familiar
tanta calle y escolazo
de esta vida que es un mazo
que supiste barajar.